Qué cubre cada modalidad
Terceros: lo mínimo legal — los daños que causas a otros, pero nada de tu coche. Terceros ampliado: añade lunas, robo e incendio, las tres coberturas de daño propio más frecuentes. Todo riesgo: cubre también los daños de tu coche aunque el culpable seas tú o no haya contrario.
Entre medias hay matices por compañía (asistencia, vehículo de sustitución, daños por fauna), y ahí es donde comparar de verdad marca la diferencia.
La regla práctica: el valor de tu coche decide
El todo riesgo compensa mientras el valor del coche justifica la prima extra: coche nuevo, financiado o de alta gama, todo riesgo. A medida que el coche envejece y su valor venal cae, el terceros ampliado pasa a ser casi siempre la opción racional.
El punto de corte no es una edad fija: depende del valor del coche, de tu prima y de la franquicia. Se calcula en dos minutos con números reales — lo hacemos gratis.
La franquicia, el término medio que casi nadie usa bien
Un todo riesgo con franquicia de 300 € puede costar bastante menos que uno sin franquicia: asumes tú los golpes pequeños y la compañía los grandes. Para buenos conductores con algo de colchón es, muchas veces, el mejor equilibrio precio-cobertura.
El error más caro: renovar sin mirar
La modalidad correcta hoy no lo será dentro de tres años, y las compañías no te avisan de que tu todo riesgo ha dejado de compensar. Revisar modalidad y precio en cada vencimiento es el hábito que más ahorra — y es exactamente lo que hace una correduría por ti.